Cuando trabajo con líderes de altísimo nivel, tarde o temprano llegamos al mismo lugar: la relación que tienen consigo mismos. Puedes tener un currículum impecable y, aun así, una voz interna que te dice que no es suficiente.
La raíz, no la rama
Muchos de los problemas que parecen externos —la procrastinación, la dificultad para poner límites, la necesidad de aprobación— tienen la misma raíz: una autoestima que se construyó sobre lo que hacemos en lugar de sobre lo que somos.
Reconstruir desde adentro
- Observa tu diálogo interno. ¿Le hablarías así a alguien que amas?
- Separa tu valor de tu desempeño. Vales aunque el trimestre haya salido mal.
- Cumple pequeñas promesas que te haces. La confianza en ti se construye con evidencia.
La autoestima no es ego. Es la base serena desde la que un líder puede arriesgar, equivocarse y volver a intentarlo sin desmoronarse.